REFORZAMIENTO DEL VINCULO ALIMETARIO
ANTECEDENTES
Constituye, seguramente, el procedimiento más natural de establecer una conexión
positiva entre el hombre y el perro y de modificar a nuestro favor competencias
y jerarquías, además es muy fácil de implantar. Está basado en la utilización de
una de las más fuertes necesidades primarias de todas las relacionadas con la
supervivencia de cualquier animal, tal como es la de alimentarse, y en
aprovechar la dependencia hacia la madre que tienen los cachorros durante la
lactancia y en el período inmediatamente siguiente, prolongándola durante la
vida entera del perro, pero cambiando a un sujeto de distinta especie: el
hombre. Cuando digo alimentario me refiero tanto a la comida sólida como a la
líquida, a la necesidad de comer, pero también a la de beber, ya que la sed es
con mucho más urgente de satisfacer que el apetito. Convenientemente utilizado
jerarquiza al hombre, con respecto al perro, como a un componente superior a la
manada y, esto es muy importante, en un plano distinto. Conseguiremos que nos
vean como a alguien no competitivo, aunque no obstante, el perro es, y siempre
seguirá siendo, un animal jerárquico. Durante toda su vida va a tratar de
demostrárnoslo, lo que pasa es que, si la jerarquía está bien establecida a
nuestro favor, lo hará con un lenguaje tan sutil que nos pasará desapercibido.
No se puede llegar a eliminar la jerarquía, lo que se puede llegar a hacer es
modificarla, es decir, llegar a ser dominantes sobre el animal en un plano de no
discusión.
El vínculo alimentario es una de
las relaciones más mencionadas en todos los capítulos que se refieren a la
conducta canina, pero nadie ha desarrollado una metodología apropiada para
reforzarlo. Simplemente se menciona como si se tratara estrictamente de dar de
comer al animal y... basta. No es así. Se manifiesta desde el cachorro hacia la
madre por razones obvias: el padre no posee la capacidad de producir leche y,
por lo tanto, de alimentar. Esta subordinación para alimentarse, crea una
relación de dominancia que se establece sin necesidad de ningún tipo de agresión
ni violencia, es un tipo de dominancia de tipo matriarcal.
Por otra parte los perros
domésticos conservan durante toda su vida una serie de particularidades físicas
y mentales propias de la edad infantil, lo que establece una de las
características que más los diferencian de los cánidos salvajes. Nosotros vamos
a fomentar esta capacidad de neotización a favor de una mejor convivencia,
prolongando la dependencia del animal lactante, estableciendo un nexo con la de
la alimentación sólida y utilizándola para reforzar nuestra preeminencia al
sustituir a la madre y a todos los mecanismos de obtención de comida que el
perro practicaría de adulto y en libertad, como proveedores que vamos a ser
durante toda su vida.
Esto último es muy importante. Si
el perro viviera en libertad tendría que obtener la comida por si mismo. Esto
comprendería: primero, obviamente, tener necesidad de comer: segundo, ver, oír,
oler o intuir a la posible presa: alertar a sus compañeros de manada y elegir a
la víctima más débil: perseguir, rodear, conducir, acorralar y, por último:
hacer presa y matar. Después, como es lógico, satisfará su apetito, aceptando o
estableciendo su turno según sea su puesto en la escala jerárquica.
Esto implica:
• Tener necesidad (apetito);
• Utilizar una serie de tropismos y reflejos innatos, más el aprendizaje previo
necesario para urdir y coordinar una conducta compleja y que le han impartido
sus padres y resto de la manada, indispensable para satisfacer su necesidad;
• Satisfacer su hambre;
• Previo a comer, e incluso para vivir y cazar en grupo, ha tenido que evitar o
luchar para establecer su jerarquía dentro del grupo.
Nosotros sustituimos todos estos
pasos dándole la comida directamente. También vamos a impedir que se establezca
una jerarquía a la hora de comer, la más crítica para expresar ésta conducta,
junto al momento del apareamiento. En la sustitución y aprovechamiento de estos
instintos, tropismos, reflejos, conductas y necesidades se basa nuestro
procedimiento. Es una manera intensiva de socializar y de igualar, que no
emplea, ni produce, ningún tipo de traumatismo, ni físico ni psíquico, y que no
interfiere con ningún otro tipo de manipulación, ni socialización, ni imprinting,
más bien es complementario. Crea la base para que el carácter del perro se
desarrolle de una manera sana y equilibrada, pues es previo, o simultáneo, a
cualquier otro tipo de maniobra. Debe continuarse durante la vida entera del
animal, por lo menos a nivel de mantenimiento.
El perro utiliza sus sentidos para
relacionarse socialmente, para ello recurre al olfato, al oído, a la vista, al
tacto, a las sensaciones térmicas..., ahora nos centraremos en el apetito y la
sed. Conforme un animal está más alto en la escala evolutiva, es menos propenso
a las impregnaciones, en cambio aumenta su capacidad para socializarse o, en
éste caso, para dejarse acondicionar socialmente, esta socialización no tiene
que ser necesariamente con un único sujeto o especie, sino que puede forjarse
con varios al tiempo o sucesivamente. Tenemos que conseguir trabajar para
hacernos líderes a la manera de una madre adoptiva y con un carácter
heterocrónico que nazca y muera con el animal. Con respecto al hombre, tenemos
que conseguir que el perro sea siempre un cachorro dependiente.
Las agresiones hacia humanos
aparecen, generalmente, en contextos competitivos: por quitar la comida, o algún
juguete o posesión al perro, por molestarle mientras come o descansa, por
quitarlo de su rincón favorito, por celos, por castigarlo física o mentalmente,
por someterlo a una gran presión o establecer un duelo de miradas con
él. En el común de las razas se presenta entre el primero y el segundo año de
vida y, principalmente, en machos.
La hora de la comida es, repito, el
momento donde más, y más violentamente, se ponen de relieve las jerarquías,
junto con el momento de las conductas sexuales. Si conseguimos que los animales
nos vean siempre como a su proveedor, y nunca como a un competidor, y acepten a
los otros perros como a compañeros de comida, habremos conseguido eliminar el
principal motivo de fricción. Por eso es elemental empezar lo más pronto
posible, aunque hemos podido experimentar con pleno éxito con perros adultos.
Al acostumbrar a comer y beber
juntos y sin roces a varios perros, se consigue forzar su socialización. Ésta
socialización está controlada por el dueño, que actúa como moderador. Éste trato
de perro con perro dulcifica sus relaciones, pues se educa para evitar las
agresiones clásicas jerárquicas en uno de los momentos de mayor tensión: durante
la alimentación. Evitado lo máximo, es muy improbable que se produzca lo mínimo.
OBJETIVOS
Prolongar la relación de subordinación que existe durante la época de lactancia
hacia el proveedor del alimento, la madre, extendiéndola durante toda la vida
del animal, sustituyendo a la madre por un nuevo sujeto: el hombre y, si se
efectúa correctamente, a toda la especie humana. El perro aprenderá a convivir
con las personas sin necesidad de recurrir a sometimientos ni adiestramientos,
los hombres no serán considerados Alfas, sino una especie de Alfa materno, por
fuera y por encima de las consideraciones de competencia y, en consecuencia:
Súper-Alfas. No hacemos más que prolongar una característica de neotización,
como tantas otras, que permanecen en el perro doméstico durante toda su vida.
En concreto: el Vínculo Alimentario constituye el instrumento por medio del cual
mantenemos la relación que normalmente existe durante un pequeño período de
tiempo entre madre e hijo, por otra que dura toda la vida de éste. El objetivo
es sustituir a la madre por el ser humano y conseguir que éste vínculo, que
normalmente es efímero, persista durante toda la vida del manipulado. El sujeto
puede ser un solo individuo, una familia o, por extensión, toda la especie
humana. Depende de cómo realicemos las maniobras.
A mi modo de ver expongo las dos
situaciones de jerarquización hombre-perro que se dan normalmente, siendo para
mí la primera la normal y deseable y, la segunda, una conducta indeseable:
1.- El perro puede ver,
efectivamente, un Súper-Alfa o, en este caso, un dominante de tipo matriarcal,
en el género humano, pero no súper en el sentido solamente de superior, sino
también de diferente. Es la conducta ideal a buscar entre dos o varios seres de
especies tan distintas y con relaciones tan peculiares. Es una conducta
totalmente deseable y correcta. En ella no se da ningún roce jerárquico, pues
los protagonistas se relacionan por medio de una dominancia de tipo no agresivo.
2.- Algunos perros, con carácter
que debería ser excepcional, imaginan al ser o, a los seres humanos, como a
alguien de su especie, lo que se identifica con la visión de los naturalistas
románticos. Es una conducta anómala y enfermiza, aunque por desgracia demasiado
corriente, que genera una serie de problemas que pueden llegar incluso a la
agresión por parte del perro hacia el ser humano al entrar éste en su esfera de
dominancia y en la lucha por el liderato, son casos de una dominancia que puede
llegar a ser agresiva. Todos los perros que nos hacen padecer su dominancia
agresiva pertenecen a este segundo grupo.
Por explicarme más claramente
extrapolo el tema a la especie humana y con un par de ejemplos que hay que tomar
simplemente como lo que son: ejemplos:
1.- Nos situamos en una sociedad
humana con sus clases sociales bien establecidas, en la cual, como es natural,
se dan los clásicos movimientos de ajuste. Esta sociedad es "creyente" de alguna
religión, monoteísta o politeísta, da lo mismo. En esa sociedad humana se
corresponderían ese Dios o esos dioses con los Súper-Alfas
en la sociedad canina y su estatus no entraría en conflicto. El hombre, o los
hombres, y volviendo a los perros, serán percibidos como el Dios, o los dioses
por los perros, bajo el punto de vista de los animales del primer grupo. Es
decir: en un plano distinto, superior y no competitivo.
2.- En otras sociedades, como en la antigua Roma y en muchas otras, se podía deificar al dirigente máximo. Esto no impedía que en un momento dado, y si este gobernante no cumplía las expectativas, o si se quería cambiar de líder, se recurriera al asesinato de este dios- hombre. Tenemos muchos ejemplos de esto en la historia. Éste es el segundo caso: el hombre considerado por el perro como un Alfa, es decir como alguien de su manada y, por lo tanto, como dominante o como objeto de dominio, mediante la lucha jerárquica.
Objetivos con el hombre: El principal consiste en conseguir que el perro
considere al hombre como un Súper-Alfa, o un matriarca, fuera, por consiguiente,
de las competencias por el poder y eliminar todas las fricciones que puedan
surgir en la lucha por la jerarquización.
Objetivos con los perros: El
objetivo secundario es crear una sociedad canina sin fricciones de subordinación
ni preeminencia entre congéneres.
QUIÉN, CUÁNDO Y CÓMO
Contemplamos dos etapas muy definidas:
1.- Desde el comienzo de la alimentación sólida, aproximadamente al mes de edad,
hasta la entrega del cachorro al propietario. Es muy importante, pues, que el
criador comience a sustituir a la madre en el momento de cambiar a la
alimentación sólida.
• Esta etapa es responsabilidad
exclusiva del criador.
• El plazo más importante es el comprendido desde la sexta hasta la
decimosegunda semana de vida. En éste período de tiempo parece ser el ideal para
una correcta socialización.
• Es tan importante para mejorar la relación entre los hermanos de camada, como
para preparar la futura relación con otros perros, como, también, con las
personas, aunque por motivos diferentes.
• El manipulador mete la mano en el recipiente donde comen los cachorros, les da
la comida con su mano y, muy importante: está atento para calmar a los más
agresivos, siempre con suavidad, pero con firmeza, si fuera necesario cambiando
de lugar o levantándolo del suelo y tranquilizando al más agresivo y, riñéndole
si es necesario. ACTUANDO SIEMPRE COMO ALGUIEN QUE DA, QUE CALMA Y QUE CONTROLA,
NUNCA COMO ALGUIEN QUE COMPITE. La persona, aunque se agache, tiene que estar
siempre a una altura significativamente más alta que los perros.
• Si la agresividad se manifiesta hacia la persona, hay que pasar a una maniobra
previa que consiste en suministrarle la comida al perro agresivo con la mano,
incluso no dándole el recipiente si la situación es muy violenta o si el perro
es ya adulto, en ese caso se pasea con el bol cogido en alto dándole con la mano
la comida y procurando no agacharse más que lo indispensable. El paso siguiente
es poner el recipiente en el suelo y seguir facilitándosela con la mano,
procurar poner el recipiente con la comida en un sitio neutro para el perro, es
decir, que no esté cerca del sitio donde duerme, o donde estaría habituado a
comer normalmente. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay que seguir
dándosela con la mano dentro del cacharro. Más tarde se pueden meter
gradualmente otros perros que no sean conflictivos. Tenéis que tener en cuenta
que con un cachorro no tendréis ningún problema de peligro físico para resolver
un enfrentamiento. Si es necesario no tengáis ningún reparo en darle un cachete
al perro, siempre es mejor hacerlo levantándolo simultáneamente del suelo o
dándole una buena palmada en las cuartos traseros de tal manera que lo
desequilibréis.
• Por esta causa, y por otras que no hacen al caso, conviene entregar el
cachorro a su nuevo propietario después de los dos meses de edad y con
instrucciones muy claras para que siga el tratamiento.
• Repito que es responsabilidad del
criador aleccionar debidamente al nuevo propietario para que siga maniobrando
con el cachorro, sobre todo si el perro va a tener que convivir con una familia
o con otros perros.
2.- La segunda etapa es responsabilidad directa del dueño. Comienza desde que el
animal entra en la nueva casa.
• Lo ideal sería que el perro viniera a la nueva casa con la parte de
socialización que le corresponda por su edad, por desgracia esto no es lo
normal. Tenéis que comenzar teniendo en cuenta la actitud inicial del perro
hacia vosotros y su tamaño, por razones obvias de seguridad, sobre todo si el
perro es adulto. No permitáis que el
nuevo perro se crea el dueño de la comida: es el primer paso para que se crea el
dueño de la casa.
• Desde el primer día hay que comenzar a dar de comer al nuevo perro con la
mano. Fuera de su recipiente y con la mano. Más tarde, y según reaccione, en su
recipiente, pero también con la mano, acariciando y calmando, procurando no
molestar, que nos huela la mano, que nos vea, hablándoles con suavidad,
acariciando sin importunar... sin incomodar nunca... sin que vea un competidor
en nosotros... siempre como proveedor. No tengáis miedo en volver atrás y
empezar otra vez toda la maniobra dándole la comida con la mano y sin
recipiente, retroceder atrás siempre que intuíais algún signo de agresividad y,
por muy pequeño que éste sea.
• Repito: si hay agresividad
manifiesta hacia la persona, y como el perro es ya más grande y puede hacer
daño, hay que pasar a la maniobra previa que mencionábamos antes y que consiste
en darle la comida al perro agresivo con la mano, pero quitando el recipiente
del suelo y, si es posible, de su vista. Tener paciencia y hacerlo y repetirlo
durante todo el tiempo y todas las veces que sea necesario.
• Si el perro se sigue mostrando agresivo, el paso siguiente es andar con el
recipiente en una mano y darle la comida con la otra mientras paseamos; nunca en
un lugar fijo, porque el perro se siente más seguro y con más sentido de la
posesión en su comedero habitual.
• Cuando la situación se normalice poner el recipiente en el suelo y seguir
facilitándosela con la mano. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay que
seguir dándosela con la mano. No tengáis reparo en volver a las maniobras
anteriores.
• Hay que evitar totalmente cualquier tipo de roce y competencia con el perro,
todo tiene que transcurrir con entera suavidad y armonía... sin ningún tipo de
pique.
• En cuanto el perro se haya hecho a la nueva situación se debe intentar que
comparta comida con otro u otros perros, en caso de que los haya en la casa.
Siempre, claro está, que el perro, o los perros, adultos estén acostumbrados a
comer juntos.
• Podría darse la posibilidad de que el cachorro intente gruñir o disputar la
comida, hay que calmar inmediatamente, con suavidad, pero con firmeza, al
rebelde, darle un ligero azote en los cuartos traseros que lo desequilibre; lo
suficientemente fuerte para que no se note animado, reconvenirle. Antes de esto
ambos tienen que estar acostumbrados a su mutua compañía, sobre todo el adulto,
por el peligro que puede entrañar para el cachorro, lo normal es que el cachorro
intercale signos de sumisión mientras come hacia el perro adulto, tales como
darle lametones en la cara...
• Si un perro adulto agrede a un cachorro es que no está bien socializado o que
tiene alguna anomalía de conducta. De todas maneras es el propietario, que lo
conoce, el que debe prever como puede reaccionar el adulto.
• Si el otro, o los otros perros, son de su misma edad aproximada, hay que
repetir las maniobras tal como se hacía en la primera etapa, cuando comía con
los hermanos.
• Siempre hay que estar pendiente de los perros a la hora de comer y hacerlo de
una manera personal. Este es un proceso que se debe seguir toda la vida.
• Las situaciones críticas, como la comida o las montas, no deben dejarse nunca
en manos de niños sin acompañamiento de adultos, hay que vigilar tanto o más a
los niños como al perro: el niño podrá ser o no el provocador... pero siempre
será el perjudicado. Recordad: Nunca solos.
• Si queréis que un niño haga la maniobra de manipular la comida, debéis llevar
su mano, guiarle, y actuar conjuntamente con él, protegiéndole. Nunca dejarlos
solos, los niños son impredecibles e irresponsables y hay que evitar situaciones
que podrían resultar críticas.
• Si queréis socializar integralmente al perro probar también las maniobras con
personas desconocidas actuando como sujeto, pero tenéis que proceder tal como
hicisteis con el niño y con extremado tacto, conduciréis su mano, guiándole, y
actuando conjuntamente con él, protegiéndole. Cuanto más joven sea el perro
mejor, si el perro es adulto tener mucho cuidado.
• Al principio, y luego de vez en cuando, no hay que servirle la comida de
golpe, hay que darla poco a poco, gradualmente, e intentando que el perro
comprenda que tú eres el proveedor. Se trata de que él aprenda a esperarla de ti
y comprenda de quién viene: que viene de un dios y... que ese dios eres tú.
• Esta técnica es indispensable en perros que estén destinados a ser perros de
compañía, sobre todo si tienen que convivir con niños, enfermos, o personas muy
mayores.
• No impide la práctica de ninguna función, como la caza, la guarda, el deporte.
Éstas maniobras solamente pretenden fomentar el equilibrio en el perro y
establecer una relación sin competencias con el ser humano y con otros perros.
• En determinados perros dominanantes o posesivos, este tipo de procedimientos
deberían ser indispensables.
• La técnica moderna, con sus comederos y bebederos automáticos, impide reforzar
éste vínculo por falta de contacto personal.
CON EL AGUA
• Aprovechar el momento en que el perro esté sediento, por ejemplo: después de
hacer ejercicio. En este momento le daréis algo de agua, no toda de golpe,
repetir en dosis cortas hasta que haya satisfecho su sed, pero sin hacerle
sufrir en ningún momento.
• Al poco tiempo observaréis que el perro, cuando tiene sed, va directamente al
recipiente del agua, que debe estar vacío, y se queda expectante hasta que se la
servís. Aprenderá a pedírosla y ese es un signo muy positivo de que sabe de
donde viene el agua, o la comida. Esta parte es muy importante: cuando le deis
el agua acariciarle, darle la impresión de que le premiáis, que él se de cuenta
de vuestra importancia y de vuestro estatus con respecto a él.
• Eso no quiere decir que hagáis padecer al animal hambre o sed, aprovechar los
momentos propicios Si efectuáis estas maniobras correctamente aumentareis las
expectativas de convivencia con vuestro perro. Por medio de ésta vinculación
conseguiréis que el perro se baje del sofá o de la cama sin rechistar, que no os
gruña ni dispute nada... todas estas otras situaciones proceden de estímulos
menores que los relacionados con necesidades primarias, como la necesidad de
comida o bebida.
Hecho correctamente podréis eliminar también la competencia entre vuestros perros. La convivencia entre macho con hembra, o con hembras, o con cachorros, o de hembras con hembras, o con cachorros, no deben constituir problema. Una excepción son los machos adultos entre sí. Es aconsejable separarlos cuando uno de ellos cumpla, o esté a punto de cumplir, siete u ocho meses. Los machos adultos que viven juntos en el mismo espacio, y más aún si hay hembras con ellos, inevitablemente tienen que desarrollar formas jerárquicas, y por ello siempre terminan peleando, por eso deben separarse: se evitan los daños y fomentar la agresividad.
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