PERROS: ANATOMIA DE UN CARNIVORO
Y NECESIDADES NUTRICIONALES
Viene habiendo algo de confusión
sobre las necesidades dietéticas del perro, pues habiendo distintos cánidos
salvajes con costumbres alimenticias diversas, mucha gente no tiene claro a cual
de estas especies (lobo, zorro, perro salvaje, etc.) se deben asemejar la
necesidades nutricionales del perro para elaborar su dieta natural. Lo más
lógico es estudiar las necesidades de perros salvajes cómo han hecho los
doctores Billinhurst y Lonsdale sobre las costumbres del dingo australiano, pero
también vemos por estudios realizados la similitud de los perros con los lobos.
Nuestros perros domésticos son genéticamente más próximos al lobo, con el que
sólo difiere en un 1% a un 2% en la secuencia de genes. Esto es significativo,
pues los perros difieren de los coyotes en un 7.5% y mucho más con chacales y
zorros. Además, los lobos y los perros domésticos tienen un tracto digestivo
idéntico.
Según el biólogo Coppinger hay algunas diferencias anatómicas entre el lobo y el
perro: las calaveras, dientes y cerebro del perro son bastante más pequeños que
los del lobo. También se observan diferencias en que algunos perros tienen
orejas caidas, la forma de los rabos puede diferir y el patrón del color del
pelaje tambén. Las perras domésticas suelen tener dos ciclos estrales al año,
mientras las lobas solo tienen uno (al igual que las hembras de los dingos u
otros perros salvajes). Los perros continuan mostrando comportamiento sumiso a
sus dueños durante toda su vida, mientras que los lobos sólo lo hacen de
cachorros ante los miembros más viejos de su manada (esto es lo que diferencia
el que uno sea doméstico y el otro no). Estas diferencias se cree que son
debidas a la selección del hombre al elegir al perro cómo animal de compañía.
También es interesante destacar que todos los perros domésticos, desde el más
pequeño como el Chihuaha hasta el más grande como un Gran Danés o un San
Bernardo, llevan idénticos patrones de ADN, lo que sugiere que todos tienen un
origen común (aunque el Elkhound artico parece haber evolucionado
separadamente). Estos nuevos estudios realizados por el biólogo evolucionario
Wayne demuestran que los lobos son la especie más cercana al perro doméstico.
Centrándonos en el aparato
digestivo, vemos que algunas carácteristicas comunes de los carnívoros son una
apertura de la boca grande, una única articulación bisagra en el mismo plano que
los dientes, un músculo grande principal en el lateral de la cabeza para el
movimiento mandibular y los dientes son cortos y puntiagudos diseñados para
agarrar y desgarrar, lo que hace que se junten en movimiento cortante a modo de
tijeras. No tienen enzimas digestivas en su saliva, al contrario que los humanos
que tenemos amilasa, la cual ayuda a romper los carbohidratos complejos. Los
perros tienen un tracto digestivo cuya longitud está entre un tercio y un medio
de la longitud del de los omnívoros.
Esta cortedad está diseñada para la
adaptación a una rápida digestión muscular de carne y huesos crudos. Los
carnívoros tienen una concentración mucho más elevada de ácido clorhídrico en el
estómago para romper las proteínas y matar bacterias peligrosas. Su acidez en el
estómago es inferior o igual a un pH 1, mientras que el estómago de los humanos
tiene un pH entre 4 y 5.
Según su anatomía y fisiología, vemos que el perro tiene dificultad para digerir
alimentos con carbohidratos complejos tipo el almidón, cómo los que se
encuentran en los cereales y féculas. Al carecer de amilasa en la saliva, estos
azúcares de cadena larga no sufren predigestión en la boca, por lo que tardan
muchísimo luego en digerirse en el estómago si lo llegan a hacer.
Es interesante ver que la mayoría de los alimentos comerciales secos son
principalmente cereales (maiz, trigo, arroz y soja), queriendonos hacer creer
que estos son una fantástica fuente de proteína para los perros, cuando la
realidad es que tienen dificultad en utilizar esta proteína, todo lo contrario
de lo que ocurre con la proteína de la carne cruda. Pero además, el hígado de
los perros puede perfectamente metabolizar el glicerol de las las grasas y los
aminoácidos de la proteína de la carne y sintetizar suficiente glucosa para el
soporte tisular, así pues vemos que el aporte de azúcares de cadena larga parece
innecesario. Viendo esto, parece lógico que si se incluyen cereales en la dieta
de los perros, estos no deban nunca ser la fuente principal de proteína y a la
hora de elegir uno apropiado debemos tener en cuenta que de todos los cereales,
la harina de avena es el que mejor digieren los perros, por lo que hace que la
biodisponibilidad de sus nutrientes sea la más alta.
Por último, mencionar la importancia de que los alimentos cómo la carne se den
crudos. Además de que el procesado por calor destruye muchos de los nutrientes,
incluyendo aminoácidos esenciales que los perros deben incorporar de la dieta,
hace que los alimentos se digieran mucho más lentamente. Mientras que la
digestión de alimentos crudos y frescos puede durar de unas 4 a 6 horas, la
digestión de alimentos procesados dura mínimo unas 10 horas y puede alcanzar
hasta las 15 horas.
Así pues, la dieta natural de un perro doméstico debe asemejarse en lo más
posible a la del lobo. Si vemos lo que come por ejemplo el lobo ibérico, podemos
hacernos una idea básica de lo que debemos alimentar a nuestros perros, aunque
obviamente no sea práctico sacarle a cazar y lo que se intente sea darle
alimentos que combinados simulen en su totalidad esa dieta. Las presas naturales
del lobo ibérico son grandes hervíboros y otros mamíferos de menor tamaño, como
zorros, perros, conejos y liebres. También en ocasiones cazan jabalíes
solitarios o atacan al ganado doméstico. Todo el sistema digestivo del lobo está
adaptado para procesar materia animal: agarrarla, desgarrarla, digerirla y
eliminarla. En el extremo delantero de este aparato digestivo es fácil apreciar
las especializaciones de los dientes delanteros para una vida carnívora, como ya
he comentado anteriormente muy similar a la del perro. El tamaño de las piezas
que un lobo traga enteras es impresionante. El movimiento de su lengua
probablemente ayuda sustancialmente al animal a tragar esos trozos. La saliva
del lobo seguramente tiene, al igual que la del perro nula carga enzimática, por
lo que quizás sirva más como lubricante extendido por la lengua que como
digestivo. La lengua también les sirve para limpiar los huesos de sus presas y
para lamer sangre caída sobre la nieve o el suelo. Según los estudios realizados
por Félix Rodríguez de la Fuente, la dieta del lobo ibérico está compuesta por:
Fuente: Lóbo Ibérico