COMO EFECTUAR LA SOCIABILIZACION CUANDO
LLEGA UN BEBE A UNA CASA CON PERROS
Lo que les voy a contar es
fundamentalmente mi experiencia personal en cuanto a como realizar el proceso de
socialización entre los perros de la casa y el hijo recién nacido que llega a
ese entorno, donde los perros están acostumbrados a compartir todo entre sí (el
espacio, a sus dueños, los cariños, etc.) pero no con un niño, y aquí
dependiendo de la forma en como realicemos esa integración pueden llegar a
ocurrir ciertos inconvenientes en el relacionamiento entre los perros y el
pequeño, o podemos evitarlos.
¿Por qué contarles esto? Porque he escuchado en más de una oportunidad historias
reales por cierto, en las cuales existiendo algún perro en una familia sin
hijos, cuando llega el primero el animal acaba atacando a la criatura, muchas
veces con resultados trágicos. En casi la totalidad de los casos los hechos se
producen por un mal manejo de la situación por parte de los humanos y en cambio
la culpa y el castigo recae siempre sobre el perro.
Quiero aclararles que distinto es el caso cuando existiendo uno o varios chicos en casa llega el primer cachorro, en esta situación los chicos ya están presentes en el nuevo entorno del cachorro y su integración es con toda la familia. Mi atención y mi preocupación es el de la primera situación que les describí y en ello me voy a centrar.
Mi esposo y yo compartimos la pasión por los perros. En nuestra casa hay 5, 3
Rottweiler: Tacuara, Junior y Cleo, una Bullmastiff: Magia Negra, y una
Dachshund: Popi. Cuando nació nuestro hijo Juan Ignacio en junio de 2000, ellos
tenían las edades de 4, 3½, 1, 1 y 1 ½ años respectivamente.
Siguiendo el consejo de una gran amiga y criadora de Bullmastiff en España desde
hace muchos años, la Sra. Christina de Lima Netto, quien además tiene un
amplísimo conocimiento sobre el comportamiento canino, nos dijo que cuando
llegara Juan Ignacio a casa lo primero que debíamos hacer era presentarlo a cada
uno de nuestros perros siguiendo la escala de mando.
Como sucede por ejemplo con sus ancestros los lobos, en los perros se da una
escala de mando, y en el caso de nuestra "jauría" el jefe es mi esposo, luego
yo, y sucesivamente Tacuara, Junior, Popi, Cleo y Magia Negra (para ellos
nosotros somos parte de su "jauría"), y en ese orden les hicimos conocer a Juan
Ignacio.
Descalzamos sus piecitos, y permitimos que los lamieran y olieran su colita, uno
a uno por vez. Esto es importante pues es la forma que ellos conozcan sus olores
e identifiquen al nuevo miembro de la familia.
Pero esto es una parte: la presentación, y lo que sigue no es menos importante,
por el contrario, viene la convivencia y el proceso en el cual ellos lo integran
y lo aceptan como parte de la familia.
Tacuara y Magia siempre durmieron dentro de la casa, los restantes en sus cuchas
en el fondo, no obstante, todos entran en casa a "mirar televisión" con
nosotros, y todos reciben mucho, mucho cariño. Y la llegada de nuestro hijo no
cambió las cosas.
¿Por qué? Porque es fundamental hacerlos sentir que siguen siendo tan
importantes para nosotros como antes de la llegada del pequeño, porque si
comenzamos a discriminarlos y a aislarlos, a restarles sus privilegios, ellos
interpretarán que todo se debe a causa de ese pequeño "intruso", y no solo van a
estar celosos, sino que van a comenzar a odiarlo al punto de esperar alguna
oportunidad para intentar eliminar el problema. La realidad es que no les vamos
a dedicar el mismo tiempo que antes porque ahora nuestro hijo exige atención y
cuidado, pero no podemos olvidarlos y dejarlos abandonados en el fondo de la
casa o en la terraza del apartamento si queremos evitar inconvenientes.
¿Acaso no se ponen celosos los chicos cuando llega un nuevo hermano? Esto es en
cierta forma similar, a diferencia que los perros no razonan, pero tienen
sentimientos y merecen respeto.
Conozco varios casos de perros que han sido criados como a hijos dentro del
hogar, subiéndose a los sillones, etc. y cuando llega el primer hijo de dos
patas lo confinan en una cucha, lo aíslan del entorno familiar y de los mimos
que algún día existieron, y lo que es peor, le ocultan al pequeño. Por un
momento pónganse del lado del animal y piensen que harían para volver a tener
todas aquellas comodidades. Son horribles las consecuencias, pero ocurre.
Por eso es fundamental también nunca, insisto, nunca ocultarle el bebe a los
perros. Si estamos allí y todo está bajo control no hay peligro de que lo huelan
y le pasen la lengua en los piecitos. Si permitimos que ellos tengan contacto
con el pequeño y lo integren a su jauría, que se sientan de alguna manera
responsables, les puedo asegurar que los resultados son fabulosos. Les cuento
una anécdota, Juani tendría unos 6 meses cuando una mañana él estaba en su
andador en el jardín de la casa – que por cierto está cercado con rejas – junto
a Magia, la puerta del frente estaba abierta de forma de poder vigilarlo desde
adentro de la casa donde yo me encontraba. Tacuara estaba en el living echada en
su colchón vigilando también la situación.
De pronto escucho un gruñido horrible y cuando veo a Tacuara tenía todo su lomo
erizado de punta a punta, me apresuré a salir al jardín a ver que sucedía y vi a
una señora parada frente a las rejas, no sé si estaría maravillada o espantada
de ver a tamaño bicho como Magia junto al bebe, lo cierto es que si no hubieran
estado las rejas y la señora hubiera intentado acercarse al bebe, seguramente
Tacuara no le hubiera permitido llegar ni a un metro de distancia. Magia por
otro lado, si bien no hizo tal demostración de carácter, no se despegó ni por un
momento de su lado.
La relación que existe es maravillosa, él los abraza, los aprieta, los chupa,
les tira de los pelos, etc. etc. y ellos felices ante tanto cariño.
Como les dije antes los perros tienen sentimientos y merecen respeto, son seres
vivos y no cosas, por ello los chicos deben aprender a respetarlos y no debemos
permitirles que abusen de su paciencia.
Por último, quiero compartir con ustedes una frase que me encanta, extraída de
"El Principito" de Antoine de Saint Exupéry: "Cada uno es responsable para
siempre de aquello que ha domesticado".
Fernando Macri