| EL BOXER
El Bóxer es considerado como el "filósofo" de
los perros. Tal vez sea porque, a veces, parece estar ausente y absorto.
Pero es capaz de despabilarse en un segundo, sobre todo si de proteger
a la familia se trata.
El carácter de un perro es un compendio de instintos y cargas
genéticas, con todas las alteraciones provocadas por las influencias
de su medio. Lo típico del carácter del Bóxer, y
sin duda su rasgo distintivo más relevante, es la coexistencia
de cualidades esenciales que guardan relación armónica entre
sí, pese a ser muy distintas unas de otras.
Por un lado, el Bóxer, muestra nervios de acero, es valiente y
arrojado, consciente de sí mismo, con temperamento y energía.
Son proverbiales sus condiciones como perro guardián. Por otro
lado muestra un gran apego y fidelidad hacia sus personas de referencia
y hacia todos los miembros de la familia.
Entre sus rasgos característicos se cuenta también el afán
de jugar, que perdura hasta edad muy avanzada. A ello hay que añadir
su cariño hacia los niños y su insobornabilidad respecto
a los extraños.
Todo esto hace de él un perro que, pese a su tamaño, se
adapta fácilmente a la vida en familia y no presenta problemas
de mantenimiento. Las peculiaridades contrapuestas que puedan darse en
un bóxer, no serán si no defectos de este animal en concreto,
que le habrán marcado como débil de carácter.
El Bóxer necesita de mucha dedicación por parte de su dueño,
porque así lo exige su extraordinaria vitalidad y su afán
de movimiento.
Desde el punto de vista de su personalidad, el bóxer debe tener
nervios de acero, estar seguro de sí, ser apacible y equilibrado.
Es afectuoso y fiel con la familia, pero despierto y con un valor indefectible
frente a los extraños. Es alegre y amistoso cuando juega, pero
valiente en las situaciones difíciles, en las que desconoce el
miedo. Tiene un carácter franco sin falsedad ni hipocresía.
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